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| − | + | [[Yrkanis]]-Karan se alzaba ante nosotros, erguido y orgulloso, irradiando su grandeza. Con una mirada insondable, observaba a sus tropas. Su rostro ocultaba a la perfección su ansiedad; su serenidad exterior inspiraba confianza. | |
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| − | + | ¿Cómo lo hizo el [[Karan]]? Me sentí tan débil a su lado, insignificante, temblando en mi armadura. Los rumores decían que el ejército de [[Fyros]] era mucho mayor que el nuestro, que no teníamos ninguna posibilidad de victoria. A pesar de mi inquebrantable fe en nuestro Rey, llevaba días con dudas... Sin embargo, nunca imaginé lo que estaba a punto de suceder... | |
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| − | + | —"¡Súbditos! ¡Soldados! ¡Por fin ha llegado el día tan esperado!" | |
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| − | "¡Súbditos! ¡Soldados! ¡Por fin ha llegado el día tan esperado!" | ||
El Karan se giró bruscamente, señalando con el brazo hacia nosotros. | El Karan se giró bruscamente, señalando con el brazo hacia nosotros. | ||
| − | "¡Por eso estamos aquí! Al oeste se encuentra el Imperio Bárbaro." | + | —"¡Por eso estamos aquí! Al oeste se encuentra el Imperio Bárbaro. |
| + | :Estos adoradores de demonios nos han desafiado durante demasiado tiempo: se mueven libremente por nuestras tierras e incluso llegan al extremo de saquear nuestros recursos y matar a mis súbditos. Pero esta afrenta ha durado demasiado tiempo. ¡Hoy les demostraremos que nadie puede desafiar a los Matis con impunidad! ¡Hoy, [[Thesos]] arderá! | ||
| + | :¡Necesito voluntarios valientes para esta tarea tan delicada!" | ||
| − | + | Miré discretamente a mi alrededor. Nadie decía una palabra, todos esperaban a que otros dieran un paso al frente. En cuanto a mí, estaba demasiado aterrorizado, demasiado inseguro. Mis hombros jamás habrían podido soportar semejante responsabilidad… Para mi gran sorpresa, fue Karin [[Stevano]] quien habló. | |
| − | " | + | —"Iré, padre, puede contar conmigo." |
| − | + | Yrkanis miró a su hijo, asombrado. El inesperado anuncio del príncipe tranquilizó al resto del ejército. Dos soldados se adelantaron desde las filas, ofreciéndose a su vez. | |
| − | + | —"¡Bien! Que [[Jena]] los proteja. ¡Esta tarea es crucial!" | |
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El Karan examinó en silencio a su ejército una última vez, giró y avanzó hacia el oeste. Stevano fue el primero en seguirlo, seguido por el resto de los Matis. Marchamos en silencio, con el viento abrasador azotando nuestros rostros resecos. Ya podíamos ver la atalaya de Thesos a lo lejos, proyectando su sombra sobre el serrín del desierto. De repente, el Karan se detuvo y levantó la mano, indicándonos que nos detuviéramos. Una nube de serrín apareció en el horizonte. El suelo empezó a temblar. Al levantar la vista, oí los gritos de los guerreros Fyros. ¡Ya venían! | El Karan examinó en silencio a su ejército una última vez, giró y avanzó hacia el oeste. Stevano fue el primero en seguirlo, seguido por el resto de los Matis. Marchamos en silencio, con el viento abrasador azotando nuestros rostros resecos. Ya podíamos ver la atalaya de Thesos a lo lejos, proyectando su sombra sobre el serrín del desierto. De repente, el Karan se detuvo y levantó la mano, indicándonos que nos detuviéramos. Una nube de serrín apareció en el horizonte. El suelo empezó a temblar. Al levantar la vista, oí los gritos de los guerreros Fyros. ¡Ya venían! | ||
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Miré a mi alrededor, percibiendo el ansia de luchar, mezclada con una ligera incertidumbre, en los rostros de mis hermanos. Solo Yrkanis y el Karin permanecieron impasibles. ¡Qué hermosos eran, bañados por toda esa luz! Parecían intocables, inmortales... El Karan desenvainó su emblemática pica real y la apuntó al cielo. | Miré a mi alrededor, percibiendo el ansia de luchar, mezclada con una ligera incertidumbre, en los rostros de mis hermanos. Solo Yrkanis y el Karin permanecieron impasibles. ¡Qué hermosos eran, bañados por toda esa luz! Parecían intocables, inmortales... El Karan desenvainó su emblemática pica real y la apuntó al cielo. | ||
| − | "¡No tengan miedo, Matis, sin duda! ¡Su Karan está con ustedes, Jena está con nosotros! ¡Sean fuertes! ¡Sientan orgullo! ¡Jena Aiye!", gritó. | + | —"¡No tengan miedo, Matis, sin duda! ¡Su Karan está con ustedes, Jena está con nosotros! ¡Sean fuertes! ¡Sientan orgullo! ¡Jena Aiye!", gritó. |
A mi alrededor, todos estábamos pendientes de cada palabra de Yrkanis. Apretamos nuestras armas con fuerza, sacando fuerzas del discurso del Karan. Alzándolas al cielo, todos comenzamos a gritar al unísono: | A mi alrededor, todos estábamos pendientes de cada palabra de Yrkanis. Apretamos nuestras armas con fuerza, sacando fuerzas del discurso del Karan. Alzándolas al cielo, todos comenzamos a gritar al unísono: | ||
| − | ¡Jena Aiye! ¡Jena Aiye! ¡Jena Aiye!" | + | —"¡Jena Aiye! ¡Jena Aiye! ¡Jena Aiye!" |
Los Fyros avanzaban al ritmo de tambores y cánticos de guerra. Los rumores eran ciertos; su ejército superaba con creces al nuestro. El miedo comenzó a apoderarse de mí de nuevo. ¿Quizás aún había tiempo para huir? Maldiciendo mi cobardía, aferré mi pica con todas mis fuerzas. No, jamás. Jamás me rendiría. Si muriera hoy, sería con orgullo junto a los Matis. ¡Y no como un cobarde! | Los Fyros avanzaban al ritmo de tambores y cánticos de guerra. Los rumores eran ciertos; su ejército superaba con creces al nuestro. El miedo comenzó a apoderarse de mí de nuevo. ¿Quizás aún había tiempo para huir? Maldiciendo mi cobardía, aferré mi pica con todas mis fuerzas. No, jamás. Jamás me rendiría. Si muriera hoy, sería con orgullo junto a los Matis. ¡Y no como un cobarde! | ||
| − | Cuando estaban a cien metros, el ejército bárbaro se detuvo. Un Fyros se separó del grupo y marchó hacia nosotros. Sostenía una enorme espada llameante en la mano. ¿Así que este era Dexton? ¿El Emperador de los Fyros? Qué líder tan patético. No exudaba nada comparado con el aura magnífica de nuestro Karan. | + | Cuando estaban a cien metros, el ejército bárbaro se detuvo. Un Fyros se separó del grupo y marchó hacia nosotros. Sostenía una enorme espada llameante en la mano. ¿Así que este era [[Dexton]]? ¿El Emperador de los Fyros? Qué líder tan patético. No exudaba nada comparado con el aura magnífica de nuestro Karan. |
| − | "¡Súbditos! ¡Soldados! El Emperador Dexton ha accedido a una última reunión. Por lo tanto, iré solo; bajo ninguna circunstancia deben atacar antes de mi orden. ¡No iniciaremos hostilidades cobardemente, sino con honor y a la luz de Jena!" | + | —"¡Súbditos! ¡Soldados! El Emperador Dexton ha accedido a una última reunión. Por lo tanto, iré solo; bajo ninguna circunstancia deben atacar antes de mi orden. ¡No iniciaremos hostilidades cobardemente, sino con honor y a la luz de Jena!" |
Observé a mi Rey avanzar hacia los Fyros. ¡Qué coraje, qué confianza! Estaba dispuesto a morir por él, estaba dispuesto a todo. | Observé a mi Rey avanzar hacia los Fyros. ¡Qué coraje, qué confianza! Estaba dispuesto a morir por él, estaba dispuesto a todo. | ||
| − | El Karan se detuvo ante Dexton, mirándolo de arriba abajo, como si lo evaluara. "¡Emperador Dexton! Nos conocemos desde hace mucho tiempo; hemos aprendido a conocernos y a respetar nuestras rivalidades | + | El Karan se detuvo ante Dexton, mirándolo de arriba abajo, como si lo evaluara. "¡Emperador Dexton! Nos conocemos desde hace mucho tiempo; hemos aprendido a conocernos y a respetar nuestras rivalidades. En nombre de ese respeto tan preciado para Jena, te pregunto una última vez: ¿estás dispuesto a reconocer las faltas de tu pueblo y a sacrificar tu orgullo por la paz y la libertad?" |
| − | + | —"¡No me sirven las palabras de quien pretende invadir el Desierto! ¡Pagarás con sangre por este ataque!”, gritó Dexton, asestando el primer golpe. | |
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“¡Jena te hará pagar por tu vanidad, Emperador Dexton!”, replicó Yrkanis, deteniendo el ataque con su pica. | “¡Jena te hará pagar por tu vanidad, Emperador Dexton!”, replicó Yrkanis, deteniendo el ataque con su pica. | ||
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Por fin había llegado el momento: la batalla había comenzado. Frente a nosotros, los primeros bárbaros cargaron. En mi mente nublada, todo parecía moverse a cámara lenta. Yo cargué a mi vez, sin pensar, gritando con todas mis fuerzas: | Por fin había llegado el momento: la batalla había comenzado. Frente a nosotros, los primeros bárbaros cargaron. En mi mente nublada, todo parecía moverse a cámara lenta. Yo cargué a mi vez, sin pensar, gritando con todas mis fuerzas: | ||
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{{quotation|Extractos del diario de Vito Bendi, un soldado matis| | {{quotation|Extractos del diario de Vito Bendi, un soldado matis| | ||
El enfrentamiento fue monstruoso. Los soldados de ambos bandos se enfrascaron en un combate cuerpo a cuerpo con una violencia sin precedentes. Impulsado hacia atrás, me estrellé ruidosamente contra el serrín. A mi alrededor, los primeros combatientes ya caían. Algunos se desvanecieron, como absorbidos por la tierra. Entonces presencié la resurrección de los poderes por primera vez. | El enfrentamiento fue monstruoso. Los soldados de ambos bandos se enfrascaron en un combate cuerpo a cuerpo con una violencia sin precedentes. Impulsado hacia atrás, me estrellé ruidosamente contra el serrín. A mi alrededor, los primeros combatientes ya caían. Algunos se desvanecieron, como absorbidos por la tierra. Entonces presencié la resurrección de los poderes por primera vez. | ||
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La rabia me consumió de repente. Me levanté rápidamente, empuñando mi lanza con una fuerza sin precedentes. No iba a morir hoy. Iba a vengar a mis hermanos. Masacraría a estos paganos... | La rabia me consumió de repente. Me levanté rápidamente, empuñando mi lanza con una fuerza sin precedentes. No iba a morir hoy. Iba a vengar a mis hermanos. Masacraría a estos paganos... | ||
| − | Como un | + | Como un homíni presa de la locura, me lancé a la lucha, con el arma apuntando hacia adelante. Mi lanza atravesó la armadura de mis enemigos uno tras otro mientras esquivaba los golpes dirigidos a mí. Ya no tenía control sobre mí mismo: el odio me poseía por completo. |
La batalla duró largos minutos, y cada bando parecía tomar la delantera, pero solo por un breve instante. Entonces, de repente, rompiendo la rutina de la batalla, un Matis gritó: | La batalla duró largos minutos, y cada bando parecía tomar la delantera, pero solo por un breve instante. Entonces, de repente, rompiendo la rutina de la batalla, un Matis gritó: | ||
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Recogí un hacha que estaba en el suelo, listo para regresar al campo de batalla a pesar de mi terrible migraña. Fue entonces cuando vi al mismísimo Karin. Nos miraba a los soldados Matis, exigiendo nuestra atención, con los brazos en alto. Cuando todos estuvimos listos para escuchar, habló: | Recogí un hacha que estaba en el suelo, listo para regresar al campo de batalla a pesar de mi terrible migraña. Fue entonces cuando vi al mismísimo Karin. Nos miraba a los soldados Matis, exigiendo nuestra atención, con los brazos en alto. Cuando todos estuvimos listos para escuchar, habló: | ||
| − | + | —"¡Súbditos, soldados! ¡Los adoradores de demonios han cometido el peor de los sacrilegios: han capturado a nuestro Karan! Es cierto que ahora solo sueñan con una cosa: aniquilarnos a todos, hasta el último hombre, y pisotear el bendito suelo de nuestra capital con sus pies bárbaros. ¡Pero no se lo permitiremos! ¡Jamás! ¡Mostremos a todos el orgullo y el coraje de los Matis! ¡Nuestro deber es proteger la [[Fuente Oculta]] hasta nuestro último aliento! ¡Por mi padre, por Jena, vamos!" | |
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Estas palabras resonaron en mi cabeza como un martillazo. ¿El Karan cautivo? Imposible, inimaginable… ¡Y aun así habíamos logrado quemar Thesos! Estábamos tan cerca de la victoria… | Estas palabras resonaron en mi cabeza como un martillazo. ¿El Karan cautivo? Imposible, inimaginable… ¡Y aun así habíamos logrado quemar Thesos! Estábamos tan cerca de la victoria… | ||
| − | + | —"¡Se acercan, no perdamos tiempo!”, gritó un soldado. | |
| − | Los Fyros estaban cargando… A pesar del impacto, atravesé rápidamente el vórtice con los demás guerreros, teletransportándome a kilómetros de distancia, a | + | Los Fyros estaban cargando… A pesar del impacto, atravesé rápidamente el vórtice con los demás guerreros, teletransportándome a kilómetros de distancia, a las [[Alturas Verdes]]. Allí, el ambiente era mucho más agradable: sin calor sofocante, sin olor a quemado, solo una ligera brisa acompañada de la dulce fragancia de las flores del desierto. |
El Karin Stevano reunió rápidamente a sus tropas un poco más lejos, bajo una torre defensiva, para volver a dirigirles la palabra. | El Karin Stevano reunió rápidamente a sus tropas un poco más lejos, bajo una torre defensiva, para volver a dirigirles la palabra. | ||
| − | "¡Soldados! Haremos todo lo posible para impedir que los bárbaros avancen más en nuestras tierras. No flaqueen; ¡no aceptaré ningún fracaso!" | + | —"¡Soldados! Haremos todo lo posible para impedir que los bárbaros avancen más en nuestras tierras. No flaqueen; ¡no aceptaré ningún fracaso!" |
Los primeros Fyros ya empezaban a emerger del vórtice. No había tiempo que perder. Subí apresuradamente a la torre, agarré una ametralladora pesada y la monté en posición de tiro. | Los primeros Fyros ya empezaban a emerger del vórtice. No había tiempo que perder. Subí apresuradamente a la torre, agarré una ametralladora pesada y la monté en posición de tiro. | ||
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Corrí hacia las escaleras, intentando desesperadamente escapar de la trampa. Pero el suelo cedió bajo mis pies. La caída era inevitable. Rodé por el suelo, arrastrando vigas conmigo. Mi cuerpo se hizo añicos con el impacto. Completamente paralizado por el dolor y las heridas, observé como un simple espectador la escena que se desarrollaba a mi alrededor: los paganos remataban fríamente a los heridos que permanecían en el suelo, mientras que otros disparaban por la espalda a quienes intentaban huir. Algunos estallaron en carcajadas, con el rostro deformado por la locura y el odio. | Corrí hacia las escaleras, intentando desesperadamente escapar de la trampa. Pero el suelo cedió bajo mis pies. La caída era inevitable. Rodé por el suelo, arrastrando vigas conmigo. Mi cuerpo se hizo añicos con el impacto. Completamente paralizado por el dolor y las heridas, observé como un simple espectador la escena que se desarrollaba a mi alrededor: los paganos remataban fríamente a los heridos que permanecían en el suelo, mientras que otros disparaban por la espalda a quienes intentaban huir. Algunos estallaron en carcajadas, con el rostro deformado por la locura y el odio. | ||
| − | La torre finalmente se derrumbó por completo, y las vigas de madera se derrumbaron alrededor de mi cuerpo mutilado. No me quedaba ninguna posibilidad; iba a morir para siempre. Sobre mí, un enorme bloque de madera se acercaba inexorablemente y, extrañamente, lo vi venir como a cámara lenta. Mi vida pasó ante mis ojos. Mi infancia, mi | + | La torre finalmente se derrumbó por completo, y las vigas de madera se derrumbaron alrededor de mi cuerpo mutilado. No me quedaba ninguna posibilidad; iba a morir para siempre. Sobre mí, un enorme bloque de madera se acercaba inexorablemente y, extrañamente, lo vi venir como a cámara lenta. Mi vida pasó ante mis ojos. Mi infancia, mi homina, mis hijos, mis errores, mis arrepentimientos… El bloque se acercaba; cerré los ojos, esperando la muerte. |
Mi segundo renacimiento vino acompañado de dolores de cabeza más intensos que el primero. Un Matis me agarró por el cuello de la armadura y me sacudió, gritando. Apenas podía verlo; parecía estar gritando hasta quedarse ronco en silencio. Como antes, recuperé el sentido unos minutos después. | Mi segundo renacimiento vino acompañado de dolores de cabeza más intensos que el primero. Un Matis me agarró por el cuello de la armadura y me sacudió, gritando. Apenas podía verlo; parecía estar gritando hasta quedarse ronco en silencio. Como antes, recuperé el sentido unos minutos después. | ||
| − | "¡Todo está bien! ¡Deja de gritar, todo está bien! Jena te devolvió la vida. Estamos en el | + | —"¡Todo está bien! ¡Deja de gritar, todo está bien! Jena te devolvió la vida. Estamos en el [[Monte de la Disidencia]]." |
Con náuseas, caí de rodillas. | Con náuseas, caí de rodillas. | ||
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El Matis continuó como si nada hubiera pasado: | El Matis continuó como si nada hubiera pasado: | ||
| − | "No hay necesidad de apresurarse, de todos modos hemos perdido esta batalla… Los Fyros tienen el control total de la Fuente Oculta. Es una suerte que hayan decidido no ir más allá." | + | —"No hay necesidad de apresurarse, de todos modos hemos perdido esta batalla… Los Fyros tienen el control total de la Fuente Oculta. Es una suerte que hayan decidido no ir más allá." |
Me limpié la boca con el brazo y balbuceé: | Me limpié la boca con el brazo y balbuceé: | ||
| − | "¿Y... y qué hay de nuestro Karan?" | + | —"¿Y... y qué hay de nuestro Karan?" |
El homín me miró con tristeza. | El homín me miró con tristeza. | ||
| − | "No sabemos nada más por ahora. Karin Stevano está bien. Nos dijo que volviéramos a Yrkanis. Quienes no tuvieron la suerte de tener un pacto de teletransportación ya están de camino..." | + | —"No sabemos nada más por ahora. Karin Stevano está bien. Nos dijo que volviéramos a Yrkanis. Quienes no tuvieron la suerte de tener un pacto de teletransportación ya están de camino..." |
Así que todo había terminado, habíamos perdido. El Imperio Fyros había aniquilado por completo a nuestro ejército; nuestra derrota era total. | Así que todo había terminado, habíamos perdido. El Imperio Fyros había aniquilado por completo a nuestro ejército; nuestra derrota era total. | ||
Había tenido la suerte de sobrevivir; Jena me había devuelto a la vida dos veces. Pero ¿por qué, por qué a mí? Casi me sentía culpable. Muchos de mis hermanos habían muerto hoy... mientras yo aún vivía. Nunca hubiera esperado esta oportunidad. Alabado sea ella, alabada sea nuestra diosa. Iba a volver a ver a mi familia; ¡no estaba muerto! | Había tenido la suerte de sobrevivir; Jena me había devuelto a la vida dos veces. Pero ¿por qué, por qué a mí? Casi me sentía culpable. Muchos de mis hermanos habían muerto hoy... mientras yo aún vivía. Nunca hubiera esperado esta oportunidad. Alabado sea ella, alabada sea nuestra diosa. Iba a volver a ver a mi familia; ¡no estaba muerto! | ||
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Este terrible día quedaría grabado para siempre en la memoria de los Matis. Marcó el comienzo de una era muy oscura. Nuestro Karan había sido capturado, los Fyros habían invadido parte de nuestras tierras y habíamos pagado el precio con sangre. | Este terrible día quedaría grabado para siempre en la memoria de los Matis. Marcó el comienzo de una era muy oscura. Nuestro Karan había sido capturado, los Fyros habían invadido parte de nuestras tierras y habíamos pagado el precio con sangre. | ||
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[[Categoría:Crónicas de las Alturas Verdes]][[Categoría:Crónicas del Desierto Ardiente]][[Categoría:Crónicas relacionadas con Las Lágrimas del Emperador]]</noinclude> | [[Categoría:Crónicas de las Alturas Verdes]][[Categoría:Crónicas del Desierto Ardiente]][[Categoría:Crónicas relacionadas con Las Lágrimas del Emperador]]</noinclude> | ||
Revisión del 14:46 23 ene 2026
La última edición fue de Zorroargh el 23.01.2026
«El precio de la sangre», es la batalla de Tesón contada por un soldado Matis.
“Yrkanis-Karan se alzaba ante nosotros, erguido y orgulloso, irradiando su grandeza. Con una mirada insondable, observaba a sus tropas. Su rostro ocultaba a la perfección su ansiedad; su serenidad exterior inspiraba confianza.
¿Cómo lo hizo el Karan? Me sentí tan débil a su lado, insignificante, temblando en mi armadura. Los rumores decían que el ejército de Fyros era mucho mayor que el nuestro, que no teníamos ninguna posibilidad de victoria. A pesar de mi inquebrantable fe en nuestro Rey, llevaba días con dudas... Sin embargo, nunca imaginé lo que estaba a punto de suceder...
—"¡Súbditos! ¡Soldados! ¡Por fin ha llegado el día tan esperado!"
El Karan se giró bruscamente, señalando con el brazo hacia nosotros.
—"¡Por eso estamos aquí! Al oeste se encuentra el Imperio Bárbaro.
- Estos adoradores de demonios nos han desafiado durante demasiado tiempo: se mueven libremente por nuestras tierras e incluso llegan al extremo de saquear nuestros recursos y matar a mis súbditos. Pero esta afrenta ha durado demasiado tiempo. ¡Hoy les demostraremos que nadie puede desafiar a los Matis con impunidad! ¡Hoy, Thesos arderá!
- ¡Necesito voluntarios valientes para esta tarea tan delicada!"
Miré discretamente a mi alrededor. Nadie decía una palabra, todos esperaban a que otros dieran un paso al frente. En cuanto a mí, estaba demasiado aterrorizado, demasiado inseguro. Mis hombros jamás habrían podido soportar semejante responsabilidad… Para mi gran sorpresa, fue Karin Stevano quien habló.
—"Iré, padre, puede contar conmigo."
Yrkanis miró a su hijo, asombrado. El inesperado anuncio del príncipe tranquilizó al resto del ejército. Dos soldados se adelantaron desde las filas, ofreciéndose a su vez.
—"¡Bien! Que Jena los proteja. ¡Esta tarea es crucial!"
El Karan examinó en silencio a su ejército una última vez, giró y avanzó hacia el oeste. Stevano fue el primero en seguirlo, seguido por el resto de los Matis. Marchamos en silencio, con el viento abrasador azotando nuestros rostros resecos. Ya podíamos ver la atalaya de Thesos a lo lejos, proyectando su sombra sobre el serrín del desierto. De repente, el Karan se detuvo y levantó la mano, indicándonos que nos detuviéramos. Una nube de serrín apareció en el horizonte. El suelo empezó a temblar. Al levantar la vista, oí los gritos de los guerreros Fyros. ¡Ya venían!
Miré a mi alrededor, percibiendo el ansia de luchar, mezclada con una ligera incertidumbre, en los rostros de mis hermanos. Solo Yrkanis y el Karin permanecieron impasibles. ¡Qué hermosos eran, bañados por toda esa luz! Parecían intocables, inmortales... El Karan desenvainó su emblemática pica real y la apuntó al cielo.
—"¡No tengan miedo, Matis, sin duda! ¡Su Karan está con ustedes, Jena está con nosotros! ¡Sean fuertes! ¡Sientan orgullo! ¡Jena Aiye!", gritó.
A mi alrededor, todos estábamos pendientes de cada palabra de Yrkanis. Apretamos nuestras armas con fuerza, sacando fuerzas del discurso del Karan. Alzándolas al cielo, todos comenzamos a gritar al unísono:
—"¡Jena Aiye! ¡Jena Aiye! ¡Jena Aiye!"
Los Fyros avanzaban al ritmo de tambores y cánticos de guerra. Los rumores eran ciertos; su ejército superaba con creces al nuestro. El miedo comenzó a apoderarse de mí de nuevo. ¿Quizás aún había tiempo para huir? Maldiciendo mi cobardía, aferré mi pica con todas mis fuerzas. No, jamás. Jamás me rendiría. Si muriera hoy, sería con orgullo junto a los Matis. ¡Y no como un cobarde!
Cuando estaban a cien metros, el ejército bárbaro se detuvo. Un Fyros se separó del grupo y marchó hacia nosotros. Sostenía una enorme espada llameante en la mano. ¿Así que este era Dexton? ¿El Emperador de los Fyros? Qué líder tan patético. No exudaba nada comparado con el aura magnífica de nuestro Karan.
—"¡Súbditos! ¡Soldados! El Emperador Dexton ha accedido a una última reunión. Por lo tanto, iré solo; bajo ninguna circunstancia deben atacar antes de mi orden. ¡No iniciaremos hostilidades cobardemente, sino con honor y a la luz de Jena!"
Observé a mi Rey avanzar hacia los Fyros. ¡Qué coraje, qué confianza! Estaba dispuesto a morir por él, estaba dispuesto a todo.
El Karan se detuvo ante Dexton, mirándolo de arriba abajo, como si lo evaluara. "¡Emperador Dexton! Nos conocemos desde hace mucho tiempo; hemos aprendido a conocernos y a respetar nuestras rivalidades. En nombre de ese respeto tan preciado para Jena, te pregunto una última vez: ¿estás dispuesto a reconocer las faltas de tu pueblo y a sacrificar tu orgullo por la paz y la libertad?"
—"¡No me sirven las palabras de quien pretende invadir el Desierto! ¡Pagarás con sangre por este ataque!”, gritó Dexton, asestando el primer golpe.
“¡Jena te hará pagar por tu vanidad, Emperador Dexton!”, replicó Yrkanis, deteniendo el ataque con su pica.
Por fin había llegado el momento: la batalla había comenzado. Frente a nosotros, los primeros bárbaros cargaron. En mi mente nublada, todo parecía moverse a cámara lenta. Yo cargué a mi vez, sin pensar, gritando con todas mis fuerzas:
—"¡Jena Aiye! ¡Jena Aiye! ¡YRKANIS AIYE!”
— Extractos del diario de Vito Bendi, un soldado Matis
“El enfrentamiento fue monstruoso. Los soldados de ambos bandos se enfrascaron en un combate cuerpo a cuerpo con una violencia sin precedentes. Impulsado hacia atrás, me estrellé ruidosamente contra el serrín. A mi alrededor, los primeros combatientes ya caían. Algunos se desvanecieron, como absorbidos por la tierra. Entonces presencié la resurrección de los poderes por primera vez.
A mi izquierda yacía un Matis muerto, con el cuerpo aplastado y el rostro desfigurado, un grito de dolor a la vista de todos. Claramente no había tenido la suerte de resucitar. ¿Por qué Jena no lo trajo de vuelta? ¿Por qué otro y no él? ¿Qué criterios se usaron para la selección? ¿La regularidad de nuestras oraciones, el número de nuestras confesiones? ¿O ya estaba todo predeterminado...?
La rabia me consumió de repente. Me levanté rápidamente, empuñando mi lanza con una fuerza sin precedentes. No iba a morir hoy. Iba a vengar a mis hermanos. Masacraría a estos paganos...
Como un homíni presa de la locura, me lancé a la lucha, con el arma apuntando hacia adelante. Mi lanza atravesó la armadura de mis enemigos uno tras otro mientras esquivaba los golpes dirigidos a mí. Ya no tenía control sobre mí mismo: el odio me poseía por completo.
La batalla duró largos minutos, y cada bando parecía tomar la delantera, pero solo por un breve instante. Entonces, de repente, rompiendo la rutina de la batalla, un Matis gritó:
"¡Miren! ¡Thesos arde! "
Todas las miradas se volvieron hacia el oeste. A través del humo, pudimos distinguir la gigantesca atalaya, consumida por las llamas. Un escalofrío de alegría recorrió mi cuerpo. El Karin Stevano había cumplido su misión; ¡Thesos ardía! A mi alrededor, se alzaban gritos de gloria Matis en honor a Jena, como si la victoria estuviera al alcance de la mano.
Pero mi alegría duró poco, dando paso a una horrible sensación de dolor: la hoja de una espada acababa de atravesarme el pecho. Petrificado por la agonía, caí de rodillas, escupiendo sangre. Ante mí, un guerrero con armadura negra me observaba fijamente. Me puso el pie en el pecho, desenvainó la espada con un movimiento rápido y continuó la lucha...
Tumbado boca abajo, intenté desesperadamente arrastrarme por el serrín a pesar del dolor, como para huir de la mancha roja que se extendía a mi alrededor. Pero era demasiado tarde; me fallaban las fuerzas... Un zumbido creciente me invadía la cabeza, y cada respiración se hacía cada vez más difícil. A pesar de mis esfuerzos por mantener la lucidez, mi mente empezó a divagar, mis oraciones a Jena perdieron sentido... Y finalmente, la vista me falló.
Era la primera vez que moría...
El regreso fue tan doloroso como la partida. Recuperé la consciencia cerca del vórtice de Thesos, con un fuerte dolor de cabeza palpitándome en las sienes. Instintivamente, me puse la mano en el pecho, donde la espada me había atravesado unos minutos antes. Ya no había rastro de la herida...
¡Qué alegría! ¡Jena me había devuelto! Podría haber encontrado la muerte definitiva en el campo de batalla, pero el destino había decidido lo contrario.
Ignorando mi visión borrosa y mi audición, me puse de pie con dificultad, apoyándome en la pared. Recuperé el sentido poco a poco. A mi alrededor, muchos de mis desafortunados compañeros también salían de su letargo.
Recogí un hacha que estaba en el suelo, listo para regresar al campo de batalla a pesar de mi terrible migraña. Fue entonces cuando vi al mismísimo Karin. Nos miraba a los soldados Matis, exigiendo nuestra atención, con los brazos en alto. Cuando todos estuvimos listos para escuchar, habló:
—"¡Súbditos, soldados! ¡Los adoradores de demonios han cometido el peor de los sacrilegios: han capturado a nuestro Karan! Es cierto que ahora solo sueñan con una cosa: aniquilarnos a todos, hasta el último hombre, y pisotear el bendito suelo de nuestra capital con sus pies bárbaros. ¡Pero no se lo permitiremos! ¡Jamás! ¡Mostremos a todos el orgullo y el coraje de los Matis! ¡Nuestro deber es proteger la Fuente Oculta hasta nuestro último aliento! ¡Por mi padre, por Jena, vamos!"
Estas palabras resonaron en mi cabeza como un martillazo. ¿El Karan cautivo? Imposible, inimaginable… ¡Y aun así habíamos logrado quemar Thesos! Estábamos tan cerca de la victoria…
—"¡Se acercan, no perdamos tiempo!”, gritó un soldado.
Los Fyros estaban cargando… A pesar del impacto, atravesé rápidamente el vórtice con los demás guerreros, teletransportándome a kilómetros de distancia, a las Alturas Verdes. Allí, el ambiente era mucho más agradable: sin calor sofocante, sin olor a quemado, solo una ligera brisa acompañada de la dulce fragancia de las flores del desierto.
El Karin Stevano reunió rápidamente a sus tropas un poco más lejos, bajo una torre defensiva, para volver a dirigirles la palabra.
—"¡Soldados! Haremos todo lo posible para impedir que los bárbaros avancen más en nuestras tierras. No flaqueen; ¡no aceptaré ningún fracaso!"
Los primeros Fyros ya empezaban a emerger del vórtice. No había tiempo que perder. Subí apresuradamente a la torre, agarré una ametralladora pesada y la monté en posición de tiro.
Teníamos que vengar la captura de Karan y la muerte de nuestros compañeros de armas; teníamos que proteger nuestras tierras. Cargué mi arma y me puse en posición de tiro. No dudé en disparar en cuanto el primer Fyros estuvo a mi alcance. El arma vibró en mis manos con un rugido ensordecedor. Los bárbaros cayeron como hojas, destrozados por las balas de los Matis.
Sin embargo, la situación se descontroló rápidamente. Los Fyros seguían llegando, y los soldados Matis comenzaron a ceder ante la gran cantidad de soldados. Los zapadores Fyros atacaron entonces los cimientos de la torre, que comenzaron a tambalearse peligrosamente.
Corrí hacia las escaleras, intentando desesperadamente escapar de la trampa. Pero el suelo cedió bajo mis pies. La caída era inevitable. Rodé por el suelo, arrastrando vigas conmigo. Mi cuerpo se hizo añicos con el impacto. Completamente paralizado por el dolor y las heridas, observé como un simple espectador la escena que se desarrollaba a mi alrededor: los paganos remataban fríamente a los heridos que permanecían en el suelo, mientras que otros disparaban por la espalda a quienes intentaban huir. Algunos estallaron en carcajadas, con el rostro deformado por la locura y el odio.
La torre finalmente se derrumbó por completo, y las vigas de madera se derrumbaron alrededor de mi cuerpo mutilado. No me quedaba ninguna posibilidad; iba a morir para siempre. Sobre mí, un enorme bloque de madera se acercaba inexorablemente y, extrañamente, lo vi venir como a cámara lenta. Mi vida pasó ante mis ojos. Mi infancia, mi homina, mis hijos, mis errores, mis arrepentimientos… El bloque se acercaba; cerré los ojos, esperando la muerte.
Mi segundo renacimiento vino acompañado de dolores de cabeza más intensos que el primero. Un Matis me agarró por el cuello de la armadura y me sacudió, gritando. Apenas podía verlo; parecía estar gritando hasta quedarse ronco en silencio. Como antes, recuperé el sentido unos minutos después.
—"¡Todo está bien! ¡Deja de gritar, todo está bien! Jena te devolvió la vida. Estamos en el Monte de la Disidencia."
Con náuseas, caí de rodillas.
El Matis continuó como si nada hubiera pasado:
—"No hay necesidad de apresurarse, de todos modos hemos perdido esta batalla… Los Fyros tienen el control total de la Fuente Oculta. Es una suerte que hayan decidido no ir más allá."
Me limpié la boca con el brazo y balbuceé:
—"¿Y... y qué hay de nuestro Karan?"
El homín me miró con tristeza.
—"No sabemos nada más por ahora. Karin Stevano está bien. Nos dijo que volviéramos a Yrkanis. Quienes no tuvieron la suerte de tener un pacto de teletransportación ya están de camino..."
Así que todo había terminado, habíamos perdido. El Imperio Fyros había aniquilado por completo a nuestro ejército; nuestra derrota era total.
Había tenido la suerte de sobrevivir; Jena me había devuelto a la vida dos veces. Pero ¿por qué, por qué a mí? Casi me sentía culpable. Muchos de mis hermanos habían muerto hoy... mientras yo aún vivía. Nunca hubiera esperado esta oportunidad. Alabado sea ella, alabada sea nuestra diosa. Iba a volver a ver a mi familia; ¡no estaba muerto!
Este terrible día quedaría grabado para siempre en la memoria de los Matis. Marcó el comienzo de una era muy oscura. Nuestro Karan había sido capturado, los Fyros habían invadido parte de nuestras tierras y habíamos pagado el precio con sangre.
— Extractos del diario de Vito Bendi, un soldado matis
Véase también
Notas
Antes del Gran Enjambre
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| Fuego de Coriolis
La juventud de Loria • La fiebre del descubrimiento • El asedio de Karavia • La Compañía de Loria • La Liberación de los Trykers • El asesinato de Loria |
Las Crónicas del Gran Enjambre - De 2481 a 2484
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| La masacre y la huida
Una historia de Kitin • Cuando los Muros se Derrumban • Mi Guardián de la Karavan • La Canción de los Kitins El regreso de la esperanza |
Las Crónicas del Nuevo Comienzo - Desde 2485 hasta 2525
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