<?xml version="1.0"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es">
		<id>https://es.wiki.ryzom.com/w/api.php?action=feedcontributions&amp;feedformat=atom&amp;user=Azazor</id>
		<title>EnciclopAtys - Contribuciones del usuario [es]</title>
		<link rel="self" type="application/atom+xml" href="https://es.wiki.ryzom.com/w/api.php?action=feedcontributions&amp;feedformat=atom&amp;user=Azazor"/>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.wiki.ryzom.com/wiki/Especial:Contribuciones/Azazor"/>
		<updated>2026-04-21T14:45:43Z</updated>
		<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
		<generator>MediaWiki 1.29.1</generator>

	<entry>
		<id>https://es.wiki.ryzom.com/w/index.php?title=El_ni%C3%B1o_y_el_Drag%C3%B3n&amp;diff=5452</id>
		<title>El niño y el Dragón</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.wiki.ryzom.com/w/index.php?title=El_ni%C3%B1o_y_el_Drag%C3%B3n&amp;diff=5452"/>
				<updated>2020-04-16T18:52:36Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Azazor: Página creada con «{{Lore Officielle}} {{Trad |DE=Das Kind und der Drache |EN=The Child and the Dragon |ES=El niño y el Dragón |FR=L'enfant et le Dragon }} ''Una historia contada por Be'c...»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Lore Officielle}}&lt;br /&gt;
{{Trad&lt;br /&gt;
|DE=Das Kind und der Drache&lt;br /&gt;
|EN=The Child and the Dragon&lt;br /&gt;
|ES=El niño y el Dragón&lt;br /&gt;
|FR=L'enfant et le Dragon&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
''Una historia contada por [[Be'cauer Handan]]''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Fyros han sido siempre fascinado por el Gran Dragón, criatura legendaria de la pura destrucción. Los que pueden percibir en él los acontecimientos y combatirlos son seres excepcionales. Se me contó la historia de uno de ellos durante mi primer viaje al Desierto Ardiente. Estaba gratamente recibido por una pequeña tribu, y, por la tarde, alrededor de un fuego, un desdentado viejo Fyros empezó a contar una historia.&lt;br /&gt;
Ellos trajeron pequeños trozos de carne que había pasado demasiado tiempo bajo el sol del desierto, así que no me atreví a tocar, y para quedar bien, he escuchado con toda mi atención, tomando notas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lekos Daraan era sólo un niño cuando vio por primera vez un incendio. Un período de sequía había descendido sobre el Desierto Ardiente. Un día, cuando su juego le había arrastrado fuera de la vigilancia de sus padres, Lekos percibió la emanación de una poderosa energía a su alrededor. Se hallaba entonces en el este del Bosque en Llamas en un perímetro de seguridad delimitado por su tribu. Mientras estaba buscando lo que podría causar esa sensación, los bothayas del entorno comenzaron a brillar de una manera extraña, liberando progresivamente el Incendiario de las trabas de la corteza.&lt;br /&gt;
Antes de que el niño pudiera comprender la amenaza y refugiarse, las primeras chispas surgieron de un bothaya para darle caza. Una voracidad mortal parecía animar el brazero creciente que pronto aumentaba en intensidad mientras que el penetrante olor que emana de una fumarola arrancó una tos de jóven Fyros huyendo. De repente, el dragón exhaló un humo negro que oscurece la visión del niño y completó para desorientar. Alrededor, la combustión explosiva de la vegetación parecía movida por la voluntad del dragón cuales pasos empezarón  a resonar sobre la Corteza con crujidos aterradores. Lekos sintió su corazón encogerse cuando un zerx cubierto de quemaduras lo atropello en su desesperada huida. Sin llegar a levantarse, el niño tomó una pequeña rama, la agitó hacia el suelo, en vano pero con valentía desafiando El Gran Incendiario. El sudor y el humo que picaba los ojos lo cegaron y pensó por un momento que el monstruo del mito estaba allí, delante de él, listo para devorarlo.&lt;br /&gt;
De repente, oyó gritos. Su tribu luchó valientemente contra las llamas. Una cadena de homines se formó a partir de un tanque cercano. Se estaban echando cubos de agua con ritmo alrededor de la raíz del incendio, circunscribiendo la amenaza en tenazas de aserrín húmedo. Manos poderosas agararon Lekos y, con un suspiro de alivio, su padre lo levantó para apretarle contra él. Al llevar a su hijo al campamento, le reveló: &amp;quot;Lo que viste, ¡jamas hay que olvidarlo! Recuerda que tu vigilancia será siempre tu mejor arma porque jamas su fuego se apagara. Un día, te tocara a ti de cuidar del sueno del dragón, pero ahora, ya aprendiste lo que es un vigilante. &amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mirando hacia arriba desde mi pergamino, cruzé con la mirada maliciosa del viejo Fyros. Iba a interrogarle cuando fuimos interrumpidos por dos niños que estaban sentados delante de mí para disfrutar de la historia. El primera exclamó enfáticamente: &amp;quot;¡Rooaar! ¡Soy el Incendiario! ¡Te voy a comer! &amp;quot; causando la hilaridad de su joven compañero que respondió en el mismo tono:&amp;quot; ¡Sin miedo! ¡En primer lugar, tengo poderes de Vigilante! &amp;quot; Los dos niños fingen  una batalla épica con gran detalle, mientras que continuaron a correr alrededor de la fogata. Como era de esperar, rápidamente, uno de ellos se quemo con un ramito que salio accidentalmente del fuego. Inmediatamente saqué de mi bolsa un neceser de auxilios para hacerle un vendaje. El muchacho me dio una sonrisa depredadora soltándome en fyrk &amp;quot;¡Akep, atalmalos!&amp;quot;*. Sin apartarse de su mohín de burla, mi amigo narrador se puso de pie, teniendo cuidado de estirar sus articulaciones antes de dispersar su público joven, exclamando: &amp;quot;¡Vale, Vaya! Vuelva a divertirse ahora, pero no olvide: ¡ no jugamos con fuego! &amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gracias, tío!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Portal Crónicas|sp=Despuès de 2480}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Azazor</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>https://es.wiki.ryzom.com/w/index.php?title=La_prueba_del_fuego&amp;diff=5442</id>
		<title>La prueba del fuego</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.wiki.ryzom.com/w/index.php?title=La_prueba_del_fuego&amp;diff=5442"/>
				<updated>2020-04-16T07:23:50Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Azazor: Página creada con «{{Lore Officielle}} {{Trad |DE=Die Feuertaufe |EN=The trial by fire |ES=La prueba del fuega |FR=L'épreuve du feu }} ''Una historia contada por Be’cauer Handan''.  Es...»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Lore Officielle}}&lt;br /&gt;
{{Trad&lt;br /&gt;
|DE=Die Feuertaufe&lt;br /&gt;
|EN=The trial by fire&lt;br /&gt;
|ES=La prueba del fuega&lt;br /&gt;
|FR=L'épreuve du feu&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
''Una historia contada por [[Be’cauer Handan]]''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta noche voy a contar una etapa del el camino de Ba’yra Lipy, uno de los pocos Trykers que han hecho la travesía del Gran Desierto de las Antiguas Tierras.  La mayoría de nuestros antepasados se atrevió apenas alejarse de la Carretera del Agua a lo largo del acueducto que corría de los Lagos de Trykoth a Fyre, la antigua capital imperial. La historia del viaje de Ba’yra es por lo tanto un precioso testimonio de la naturaleza hostil de esta árida región.  Es mi responsabilidad como un narrador de historias para transmitirla hasta que un día la contaréis a vuestra vez para las generaciones futuras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos estamos preparando para seguir a nuestro aventurero temerario de un puesto avanzado fyros al sur de las llanuras de Coriolis en donde pudo pasar una noche reparadora. Con información valiosa y una carte sucinta, ahora había de embarcarse en el camino de cuatro jóvenes fyros parte de un par de días antes para el puesto de avanzada para realizar su rito de paso a la edad adulta. El día antes, Ba'yra había logrado obtener vagas indicaciones acerca de la región donde ellos iban. Entonces había agotado su reserva de cerveza para tratar de soltar la lengua de los Fyros para saber qué era ese rito. Pero quedaron obstinadamente silenciosos, sino le regañaban que tenia que tragar su curiosidad con gruñidos amenazadores y reprobadores – o tal vez fue el idioma fyrk: nuestro intrépido héroe aún no tenia todavía el oído suficientemente experto para entender todas las sutilezas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ba’rya inició en el camino, ralentizado por el peso de varias botellas de agua en piel de capryni que son esenciales para su expedición. A medio día a pie, más tarde, solo había cruzado pequeños rebaños de herbívoros, revolviendo el aserrín para pastar algunos salvolas desvencijada.&lt;br /&gt;
En su fuero interno, Ba’yra estaba contento de haber comprado una mapa. Incluso rudimentaria, ella le había permitido evitar las zonas de caza de los varinx y zerx de la región. El calor era un reto suficiente sin tener ademas que escapar de una manada hambrienta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sombra oportuna de un botoga permitió que nuestro amigo apaciguo su hambre y dejo por un momento sus botas. Aunque estas eran buenas, los dedos de sus pies enrojecidos le dio la dolorosa impresión de que habían pasado entre las garras de un horncher. La imagen de un par de alicates carnosos le hice la boca agua, y sacó de su bolso una porción de pescado secado que mordió con ganas. El horizonte siempre le parecía tan lejano. ¿Qué distancia había sido capaz de recorrer ? Segun su mapa, todavía le quedaba un buen medio día de caminata antes de llegar a su destino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No hay tiempo para una siesta digestiva. Había que darse prisa antes de que esté anocheciendo. Nuestro infatigable viajero se ponía sus calzas, y reanudó su marcha acelerando el ritmo. Después de varias horas a este ritmo, el paisaje comenzó a vallonner ligeramente. De acuerdo a las indicaciones de sus huéspedes de una noche, fue allí que tuvo que reunirse los jovenes fyros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como el atardecer repintaba el horizonte, marcado por un par de vuelos de izams, Ba’yra fué en busca de un refugio que garanticen su seguridad por la noche, mientras que ofrece un punto de vista apropiado en el entorno. En la parte superior de una hermosa duna cubierta con savaniels, en busca de refugio, finalmente, encontró el árbol ideal. Después de colocar su hamaca a las ramas suficientemente fuerte, pudo disfrutar de su ocio en el magnífico paisaje, que le fue ofrecido antes de la oscuridad le envolvió.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde esa noche, Ba’yra fue despertado por un ruido de la carrera. Un parpadeo de la luz creando un juego de sombras en el follaje de la savaniels alrededor. No sabiendo de quién o de qué se estaba tratando, nuestro héroe aguanto la respiración y se asomó para observar mejor. Un joven fyros estaba cerca, una antorcha encendida en la mano, y miró fijamente a la noche como si esperara alguna manifestación. Las características de juventud de su rostro, iluminado por el resplandor de la antorcha, contrastaban con la determinación que emanaba de ella. Le costo a la mente todavía nublada de Ba’yra para entender que él era una joven fyros que seguía sobre la pista. Erróneamente había creído que se trataba de quatro chicos, olvidando un poco más rápidamente que los fyros no tratan diferentemente a sus hijos e hijas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sonriendo de su error, nuestro héroe se dio cuenta, de repente, que la joven homine sacudió su antorcha en cualquier sentido. Buscando lo que podría motivar tal comportamiento, Ba’yra percibió una pavesa a lo lejos que parecía danzar allí. Mientras trataba de descubrir el misterio, la pavesa se acerco a el como una luciérnaga en la noche. La observando, hipnotizado, lanzarse sobre una cresta, Ba’yra vi de repente otra andando con rodeos entre las dunas. Una tercera pronto apareció más hacia el sur, bajando por una empinada pendiente. Tomado de una duda por verlas todas avanzando en su dirección, Ba’yra sentí un escalofrío desagradable recorrerle la espalda, pero el aplomo de la joven homine bastó como para tranquilizarle. Sin escatimar esfuerzos, ella estaba soplando ahora a plena pulmón en un cuerno de bodoc con un sonido desagradable. Ba’yra dedujo que indicaba su posición a los otros jóvenes que lo acompañaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que se acercaban, las sospechas de Ba’yra se confirmaban. Él distinguía ahora sin pena siluetas con antorchas. La joven homine y los nuevos se congratularon hablando de vez en cuanto en fyrk de lo cual nuestro héroe percibió sólo algunos gruñidos de aprobación. Las antorchas sirvieron a los jóvenes para hacer un pequeño fuego de madera seca y Ba’yra quedó fascinado por la destreza de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos desembalaron de su saco piezas de clopper todavía fresco que el olor delicioso despertó cruelmente el estómago de nuestro héroe, que incluso comenzó a salivar. Pero su repugnancia le cortó de repente su apetito cuando vio a los jóvenes poner estos platos en el hogar ! ¿Por qué los fyros tienen tan poca consideración por la comida ? ¿Por qué van a comer lo que las llamas han irremediablemente alterado ? Es con asco que nuestro amigo observaba al almuerzo de los niños.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de repente, sin previo aviso, la niña echó a correr y saltó a través de las llamas. Ba’yra no pudo reprimir un grito pero fue cubierto por el gritos emocionado de losjovenes fyros que no tardaron en imitar a su compañera. Testigo invisible de este peligroso ejercicio, nuestro valiente explorador tomó sobre sí mismo a fin de no interrumpir el rito.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un joven fyros volvió a encender finalmente una antorcha y se sentó más abajo con sus compañeros. Animaban su amiga mientras ella estaba realizando un par adicional de saltos por encima de las llamas. Sin entender realmente cual fue su meta, Ba’yra parecía detectar aprehensión, o incluso miedo, en la actitud de la joven homine. Ella estaba desnuda, y fue ahora corriendo despacio al rededor del fuego. Ella miró a veces hasta el suelo para recoger un puñado de lo que hoy conocemos bajo el nombre de liketim. Lo llevaba a su boca y, después de haber bien masticada las hojas, escupió en sus manos y friccionaba los miembros. La escena que tuvo lugar a continuación bajo los ojos de nuestros valientes tryker casi lo hizo caer de su hamaca : la joven homine soltó un rugido terrible y se arrojó a la pira en una grande zambullida como un varinx sobre su presa. El grito sofocado de Ba’yra se perdió en la penumbra que sólo perturbaba el resplandor de una antorcha. El incendio fue extinguido. El rugido ceso. Ba’yra se inclinó para ver mejor. Los niños estaban de pie delante del foco apagado. La luz de la antorcha no podía dejar ver sus rostros, pero el momento había algo serio y sagrado. Y de repente, la alegría de los niños se desató, y los gritos divertidos de los jóvenes fyros sacó una lágrima a nuestro héroe con un gran corazón, a quien sólo la llama de la infancia vale todavía la pena de ser mantenido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Portal Crónicas|sp=Antes de 2480}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Azazor</name></author>	</entry>

	</feed>